De Javier Tejera en GuinGuinBali.com.
Tal vez Senegal no albergue los paisajes más espectaculares del continente, pero probablemente sea uno de los destinos más visitados de todo el África subsahariana. El carácter jovial, acogedor y abierto de sus habitantes tiene mucho que ver en eso y es que el término téranga (hospitalidad en wolof, el idioma mayoritario junto al francés) es, más allá de un simple concepto, todo un símbolo nacional. La cercanía a los principales mercados emisores de turistas (Francia y España), junto a una mezcla imborrable de lugares mágicos, huellas del pasado y culturas ancestrales hacen el resto. La tolerancia social es intachable, con una mayoría musulmana del 90% y una minoría cristiana o animista que se respeta y ayuda mutuamente. Un ejemplo del que muchos países occidentales deberían tomar buena nota. Todo en conjunto hace que Senegal tenga algo que atrapa, un valor intangible que, a poco que pones de tu parte, te hace sentir como en casa. Una vez que Senegal te ha cautivado, sólo le queda esperar pacientemente tu retorno.
Senegal es un país de unos 200.000 kilómetros cuadrados de extensión y unos 15 millones de habitantes. Está situado en África del Oeste, una región que fue fuertemente colonizada primero por Portugal, de cuya presencia quedan como testigos Cabo Verde y Guinea Bissau, y después por Francia. Precisamente el francés es el idioma dominante de la región, aunque existen algunos enclaves de habla inglesa como Gambia, Sierra Leona, Liberia y Ghana. Con una democracia parlamentaria, se puede afirmar que Senegal es uno de los países más estables de la zona tras la independencia de Francia, en 1960. Eso a pesar de unos pocos años de inestabilidad en la región suroeste de Casamance, a finales de los años 90, así como del clima de levantamiento social actual con vistas a las elecciones presidenciales de febrero de 2011, un paralelismo en el fondo con los indignados españoles.
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